Mis arrepentimientos más profundos.
I had shared countless dinners with Robert and me.
Siempre habÃa sido bienvenida en nuestra casa.
And after my husband’s death, he had become the person he relied on most.
However, I was now sitting next to me, talking as if our whole friendship had been built around something I did not know.
—Susan —susurré—, ¿qué has hecho?
Se secó una lágrima de la mejilla.
—No puedo explicártelo todo esta noche.
—¿Por qué no?
—Porque mañana lo entenderás.
Miré el teléfono que estaba sobre la toalla de playa, entre nosotras.
HabÃa algo en su expresión que me decÃa que no se trataba de un pequeño malentendido ni de una confesión vergonzosa.
Whatever she hid, she had been tormenting her for years.